lunes, 31 de marzo de 2008

El contador de muertes

La Ligue Contre la Violence Routiere, entidad que agrupa a las asociaciones de víctimas del tráfico en Francia ha decidido incluir este año en la portada de su web un contador de muertes. Un aparato que visualiza el número de muertos y heridos producidos por la circulación en el país vecino desde el pasado 1 de enero.

A las ocho de la tarde de hoy el contador reflejaba 1.203 muertos y 5.702 heridos graves. El aparato incluye también el balance de la jornada. Y en concreto, el de hoy a esa hora registra 14 muertos y 60 heridos graves.

No es que la Ligue tenga ojos y oídos en todas las carreteras de Francia. Ni mucho menos. Se trata de un artificio contable. Una recreación basada en datos de años anteriores ya disponibles que ayuda y mucho a hacerse a la idea de cuan enorme es el fenómeno.

En la carta que adjunta el contador, la presidenta de la Ligue, la combativa Chantal Perrichon, explica que hace 15 años la sociedad francesa asumía las muertes de la carretera como el inevitable peaje de la movilidad. Desde que en 2002 el presidente Chirac tomó las riendas de esta batalla, el número de muertes en el asfalto se ha reducido en un 44%. Algo absolutamente impensable hace sólo unos años.

Al sur de los Pirineos, el Gobierno se felicita porque el número de fallecidos ha descendido un 32% en cuatro años. Pero, al tiempo, todos cruzan los dedos para que la racha no se acabe.

Habla Perrichon de la “visión cero”, es decir, del objetivo cero muertos en la carretera. Y se refiere a ella no como una utopía, sino como el objetivo irrenunciable. ¡Acaso no parecía impensable reducir las muertes a casi la mitad en seis años!

Esperar lo inesperado

Por suerte para todos, los conductores estamos más pendientes de la circulación de lo que cabía prever a quienes se ocupan tan sólo de las regulaciones. De una forma inconsciente, analizamos varias decenas de posibles movimientos de los otros vehículos y tratamos de anticiparnos incluso a aquellos que se salen de la lógica de la normativa.

En ello nos intruyen en los profesores de autoescuela, en que no podemos limitarnos a cumplir las normas, sino que debemos prever que otros muchos las incumplen para evitar que se produzca un accidente en el que, sin hacer nada mal, nos veamos involucrados.

En ello se ha centrado la tesis doctoral "Expecting de unexpected" de la investigadora Maura Houtenbos, del Instituto de Investigación de Seguridad Vial de los Países Bajos. El trabajo aborda el comportamiento de los conductores en las intersecciones, pero nos sirve darnos cuenta de la importancia de respetar las normas y de contribuir, más allá de nuestras obligaciones, al buen discurrir de la circulación.

Claro que para eso habría que partir de la base de que una inmensa mayoría de conductores respeta las normas. Y quizá eso es demasido suponer...

jueves, 27 de marzo de 2008

Si los coches pudiesen hablar entre sí...

Todo sería más sencillo en las calles, en las carreteras si los coches pudiesen hablar entre sí...



Investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid han anunciado un sistema para mejorar la conexión a internet en los vehículos. Y nos avanzan que si estuviese extendido en el parque móvil se podría conseguir evitar muchos accidentes de esos que hoy en día entendemos como "inevitables"


Asegura Carlos Bernardos, uno de los autores de la investigación, del Departamento de Ingeniería Telemática de la UC3M, que se logrará disminuir los accidentes de tráfico porque los automóviles serán capaces de intercambiarse información.


Qué lástima que sepamos que todas estas "realidades de laboratorio" necesitan decenios para trasladarse a la vida real.

Formación que convence

Los clubs automovilistas vienen reclamando hace mucho tiempo que las autoridades incluyan en sus políticas más aspectos formativos y menos punitivos. Ya sabemos que los represivos; véase carnet por puntos o Código Penal, están funcionando. Pero también están surtiendo efectos otros que ponen el acento en otras cuestiones.


El European Transport Safety Council nos cuenta en su último boletín un sistema instalado en las calles de Berlín que mide la velocidad a la que circulan los vehículos y, cuando éstos respetan los límites, un niño nos da las gracias desde una pantalla mostrando la palabra "Danke" en luz verde. Con ello se consigue reforzar el comportamiento del buen conductor, que sabe de esta forma que está haciendo las cosas bien. Cuando el coche circula a más velocidad, el niño y un mensaje en color rojo piden al conductor que vaya más despacio.


Hasta tal punto es efectivo que en las zonas de Berlín donde se han instalado estas pantallas la velocidad media de los vehículos se ha reducido desde 38 km/h hasta los 28 km/h.


A veces basta pedir las cosas por favor y después dar las gracias.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Sin miedo a los puntos urbanos

La accidentalidad urbana sigue siendo la hermanita pobre del tráfico. La dispersión de los actores, los ayuntamientos, impide tener datos fiables de todo el país hasta el verano del año siguiente al que se evalúa. Además, la DGT se toma algo de tiempo para elaborarlo de forma conveniente.

Así, no hemos podido saber hasta principios de este año los datos definitivos del 2006. Los anuarios de Tráfico correspondientes a ese año permiten con todo este tiempo de retraso evaluar por primera vez cuál fue la incidencia del carnet por puntos en la siniestralidad urbana durante sus seis primeros meses de funcionamiento.

Y la mala noticia es que fue casi ninguna. En el segundo semestre de 2005 el número de muertos en las ciudades fue de 356 y en los seis primeros meses del carnet por puntos (julio-diciembre de 2006) la cifra fue de 348. En ese mismo periodo el descenso de muertes en la carretera fue de 251, lo que significa un 13%. Los datos hablan por sí mismos.

No está de más recordar que las sanciones como la alcoholemia restan la misma cantidad de puntos sea el control urbano o en carretera. Y, sin embargo, a tenor de los resultados, los conductores sólo ausmieron un comportamiento más correcto cuando realizaban trayectos interurbanos. Como si sólo temieran a la Guardia Civil y los Mossos y no a los policías municipales.


martes, 25 de marzo de 2008

Alerta roja en Trànsit

Hoy hay preocupación en el Servei Catalá de Trànsit. No es para menos. Catalunya ha sido esta Semana Santa con 14 muertos la comunidad con el peor resultado. No sucedía desde 2002, año en que hubo 19 víctimas mortales.

Pero, tal y como hemos publicado en la edición impresa de La Vanguardia hoy, lo más preocupante es que en lo que llevamos de año no se ha conseguido reducir una sola muerte, mientras que en España la reducción desde el 1 de enero es superior al 20%.

No está de más señalar que las cifras de mortalidad en la carretera catalana siguen estando ligeramente por debajo de las españolas, aunque todavía lejos de las suecas, holandesas y noruegas.

He dedicado algunos esfuerzos a intentar encontrar explicaciones a por qué se está produciendo esta situación. Y los expertos sólo han podido aportar una: Catalunya comenzó a reducir el número de muertes un par de años antes que el resto de España y es lógico que el frenazo se produzca también antes.

Como se observa, la explicación se ciñe a la lógica estadística. Una lógica que nos dice que la oscilación de muertes no supera anualmente el 10%, salvo casos muy excepcionales. Una lógica que no encuentra explicación a que esta Semana Santa hayan muerto 63 personas en las carreteras españolas, 40 menos que el año pasado.

Porque, como dicen los entrenadores deportivos en Estados Unidos, la estadística está para cambiarla.

lunes, 24 de marzo de 2008

Muerte: 55-Vida: 44


Un total de 55 personas perdieron la vida desde comenzó la Semana Santa hasta las doce de la noche de ayer domingo. Son 44 muertes menos que en le mismo periodo de la Semana Santa del año anterior, por lo que muchos como el ministro del Interior en funciones, Alfredo Pérez Rubalcaba, se han apresurado a felicitarse ya por lo que supone de avance frente a los 103 muertos con los que terminó la semana con más desplazamientos de todo el año en el ejercicio 2007.

Es cierto que los datos son buenos. Sería absurdo negarlo. Pero no perdamos de vista el resultado que, a modo de tanteador deportivo, encabeza este post. Los muertos siguieron siendo más que las vidas salvadas.

Porque no olvidemos cuál es el principio básico que deber guiar el ejercicio de la conducción: las muertes no son nunca fruto de un destino inevitable. Lo son de las propias imprudencias, de un error humano, de un fallo mecánico, de una infraestructura deficiente, de las imprudencias de otros o de una combinación de varios de los anteriores factores.

Por eso no debería haber dicho Pérez Rubalcaba que hay accidentes que no podrán evitarse nunca, en referencia al siniestro ocurrido ayer en Mallorca (en la foto superior) en el que tres personas de 70 años murieron al chocar su coche con un árbol. Todos, absolutamente todos los mal llamados accidentes son evitables. En eso trabajan todos quienes se dedican a la seguridad vial, en convencernos a los ciudadanos de que si todos respetásemos ecrupulosamente las normas las muertes quedarían reducidas a cifras que hoy nos parecen inalcanzables.

viernes, 14 de marzo de 2008

103 muertos

Muchos recordarán la apuesta que el director general de Tráfico, Pere Navarro, realizó la Semana Santa del año pasado. Navarro puso la línea en el centenar de muertes y dijo que superar esa cifra sería un fracaso. Tan pronto hubieron pasado los primeros días y se vio que iría mal el director se arrepintió de su arrojo. Para que no suceda este año, la campaña de Tráfico nos recuerda que 103 personas perdieron la vida en la Semana Santa de 2007.

El método forma parte de lo que ha sido una constante en la DGT desde hace cuatro años: que la gente sepa cuál es el alcance de esta epidemia silenciosa ante la que una mayoría permanece indiferente.

Otro de las líneas con las que Tráfico lleva toda la legislatura insistiendo es el lema “No podemos conducir por ti”. Aunque muchos pensamos que hubiera sido más eficaz trabajar en el sentido de convencer a la ciudadanía que de sufrir un accidente es algo que también les puede pasar a ellos.

No se trata de asustar a nadie. Únicamente conseguir que los ciudadanos sean conscientes de que conducir un coche es una gran responsabilidad en la que hay que poner los cinco sentidos. Y que si todos cumplen con su parte respetando las normas las muertes seguirán descendiendo. El objetivo lo decidimos nosotros.
¡Les espero a la vuelta!

miércoles, 12 de marzo de 2008

El contrato electoral con la carretera

Desvelado ya quien llevará los mandos del Gobierno los próximos cuatro años, todo invita a pensar que la política en materia de seguridad vial seguirá por los mismos derroteros que hasta ahora.

Por lo pronto, la previsión es que los 500 radares que ya pueblan las carreteras del Estado se conviertan en 2.000 dentro de cuatro años. También contempla el programa electoral socialista en la materia el incremento de efectivos en la Guardia Civil hasta los 11.000 agentes, aunque en este punto los resultados han sido más bien escasos en la legislatura que está a punto de expirar.

Otra de las grandes apuestas del PSOE es la generalización de planes autonómicos y municipales de seguridad vial en todas aquellas localidades que cuenten con más de 40.000 habitantes. La propia DGT elaborará un nuevo Plan Estratégico para el periodo 2008-2012.

Más promesas. La coordinación de las emergencias con el objetivo de que sean atendidas en un plazo máximo de 10 minutos dentro de las ciudades y de 20 minutos en las zonas interurbanas.

Y, por fin, las víctimas. Anuncia el “contrato electoral” con el que los socialistas han ganado estas elecciones que las oficinas judiciales de atención prestarán un servicio integral también a las personas afectadas por delitos relacionados con el tráfico. ¿No podían ir hasta ahora?
Tomen nota los interesados en las carreteras, porque se elaborará un “Barómetro de la Seguridad en las Infraestructuras Viarias”, que ya nos explicarán en su momento qué es.

martes, 11 de marzo de 2008

Pensando en el otro

El título de este blog tiene una clara intencionalidad. Y no es otra que incitar a todos los agentes, principalmente los conductores, a que se pongan en el lugar del otro. Aunque parece demasiado sencillo es, sin duda, una norma de oro. Si todos los conductores la siguiesen a rajatabla el número de accidentes disminuiría sensiblemente.

Quienes tengan interés en estas cuestiones pueden seguirnos en esta aventura hacia la movilidad técnica y humanamente sostenible. Están invitados...