La DGT redobla en los próximos días sus esfuerzos para que los españoles conduzcan más despacio. El objetivo es realizar más controles de velocidad que nunca. A grandes rasgos cabe decir que durante 15 días se colocarán los radares en 2.000 puntos de la red estatal y que se vigilará a 1,5 millones de vehículos.
Hace unos días hemos sabido que los 16 nuevos radares que el Ayuntamiento de Madrid ha instalado en los túneles de la M-30 han puesto 10.200 multas en unos 15 días. El fundamento es el mismo, más control para que la gente respete las normas.
Algunos agentes incluso van más allá y dicen que los controles de velocidad pierden su eficacia en cuanto se colocan durante unas semanas en los mismos lugares, al tiempo que detraen efectivos que podrían estar patrullando para que los coches fueran vistos por cientos de conductores que, todos los sabemos, respetan escrupulosamente las normas al menos durante unos 10 minutos.
Sin embargo, la sencilla regla que muchos defienden y que sostiene que cuantas más multas se ponen menos accidentes se producen no se asienta sobre fundamentos sólidos. Antes al contrario, los miembros de la agrupación de Tráfico de la Guardia Civil aseguran que el patrullaje dinámico los hace más visibles y provoca en los conductores una mayor sensación de estar siendo vigilados en su comportamiento.
Algunos agentes incluso van más allá y dicen que los controles de velocidad pierden su eficacia en cuanto se colocan durante unas semanas en los mismos lugares, al tiempo que detraen efectivos que podrían estar patrullando para que los coches fueran vistos por cientos de conductores que, todos los sabemos, respetan escrupulosamente las normas al menos durante unos 10 minutos.

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