viernes, 18 de abril de 2008

La Semana Santa no fue un espejismo


No fue un espejismo. No señor. Lo ocurrido en Semana Santa, cuando se registró un inesperado y brusco descenso de la siniestralidad en España, aunque desmesurado, no hizo más que constatar la tendencia de lo que estamos viviendo en los 100 primeros días de este año. Y no es otra cosa que un récord sin precedentes en la reducción de personas muertas sobre el asfalto.

Entre el pasado 1 de enero y el 15 de abril han perecido en las carreteras españolas 591 personas, que, siendo demasiadas, representan un 20,8% menos que en el mismo periodo de 2007.

Y lo inexplicable es que eso sucede después de cuatro años seguidos de descensos sotenidos de la siniestralidad. Los entendidos en estadística explican que esta reducción es más fácil cuanto más altos son los índices de mortalidad y que las opciones de hacer que sigan bajando en la misma medida se reducen conforme va pasando el tiempo. Es una cuestión de series estadísticas. Pues bien, cuando muchos creían que los buenos años tocaban a su fin, llega 2008 y nos sorprende a todos con unos datos que sólo son propios de situaciones en que se aplican planes de choque de enorme contundencia.

Sin que esto suene a lanzar las campanas al vuelo: a lo mejor lo que pasa es quizá somos capaces de hacerlo incluso mejor de los que nosotros mismos creíamos.

No hay comentarios: