
A pesar de lo temores de muchos, la comisión no permanente de Seguridad Vial del Congreso seguirá viva al menos cuatro años más. Su presidente será en esta ocasión el incombustible diputado del PNV Emilio Olabarria. Se había debatido mucho sobre la conveniencia de que continuase funcionando una vez aprobadas las modificaciones legales que hicieron posibles el carnet por puntos y los nuevos delitos contra la seguridad del tráfico.
La primera interpretación debe ser necesariamente positiva, pues el Legislativo reconoce de este modo la relevancia del problema a pesar de que no le otorga la categoría de comisión permanente y con capacidad para legislar (las leyes deberán seguir pasando por la Comisión de Interior). También lo es que el presidente siga siendo alguien ajeno al partido de Gobierno aunque, no nos engañemos, la sensibilidad sobre la materia en el PNV está a un abismo de la que existe en CiU -Jordi Jané fue el presidente la pasada legislatura-.
Aunque ya no son precisas grandes leyes para seguir adelante en esta lucha, todavía son muchas las cosas por hacer desde el Congreso. Sin ir más lejos, profundizar en los derechos de las víctimas, en una doble vertiente: por un lado, en los que asisten a los heridos sobre el terreno, como el compromiso de un tiempo de respuesta de los servicios de emergencias por parte de las autoridades; por otro, en el reconocimiento de los derechos que asisten a los familiares, como el tratamiento psicológico, a asistencia letrada cuando hay algún delito de por medio, etc...
La seguridad vial se debe abordar desde muchas vertientes y perder un escaparate con tanta repercusión y relieve social como el Congreso habría, más que un paso atrás, un drama para todos cuantos llevan años pugnando por que se reconozca la relevancia del problema.
miércoles, 7 de mayo de 2008
La seguridad vial en el Congreso
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