
A los españoles empieza a importarles la seguridad de los automóviles en los que se transportan. Sin embargo, todavía no terminan de entender los aspectos realmente relevantes de la seguridad a bordo ni de confiar en que viajan con la mayor protección posible.
La UE puso en marcha en los últimos meses uno de esos programas de nombre complejo cuyo fin era saber las motivaciones de los compradores de coches en dos países: uno con un índice de accidentalidad bajo, Suecia, y otro con un riesgo de siniestro medio/alto, España. La encuesta española la realizó el Centro Zaragoza, instituto de investigación de accidentes propiedad de las compañías aseguradoras.
Las conclusiones fueron que en ambos países a los ciudadanos les importa mucho todo lo relacionado con la seguridad. Pero mientras los españoles interpretan ésta como la tecnología con la que va equipado el automóvil: ABS, ESC, etc, los suecos se atienen a los resultados de los test de impacto que realiza el programa EuroNCap y que consisten en colisionar los turismos para comprobar los daños en los maniquiés o dummies.
Como resultado de ello, los suecos creen que los coches en que viajan son "muy seguros" o "seguros", mientras que los españoles consideran que los suyos son "seguros" o "poco seguros".
Cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Para la UE, la más relevante es la necesidad de potenciar la información relacionada con los test de impacto para que los ciudadanos de todos los países puedan utilizarlos a la hora de comprar un vehículo nuevo. Aunque quizá habría que comenzar por afianzar el concepto de que lo más importante de un coche es siempre quienes viajan dentro.
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