Han pasado más de 150 días del 2008 y todavía hay en la DGT quienes no se terminan de creer que las muertes en la carretera sigan descendiendo a un ritmo próximo del 20%, desocnocido en la historia de España.
Los datos de mayo: 196 muertos, 44 menos que en le mismo mes de 2007, no han hecho más que consolidar la tendencia de los cuatro meses anteriores. A pesar de lo cual, en la DGT nadie quiere hablar por temor a que la curva se detenga y comience a ascender. No quieren, por decirlo de alguna forma, romper el hechizo.
No quieren sacar pecho por temor a que la cosa cambien y haya quien les acuse de haber presumido de cifras justo antes de comenzar a estropearlo todo. No quieren contar que el milagro español de la seguridad vial se está produciendo en un momento en que se abre el debate en el norte de Europa sobre cómo seguir profundizando en la lucha contra la inseguridad vial.
Están sorprendidos porque, desde un punto de vista objetivo, no existe un hito que justifique de ninguna forma un cambio de actitud generalizado de tan hondo calado. Las medidas de vigilancia son las mismas que hace un año y los mensajes preventivos apenas sí han variado de tono. Están sorprendidos, en definitiva, porque no le encuentran una explicación a que los españoles estemos liderando en Europa la lucha contra la siniestralidad vial, a pesar de que para el Gobierno el tráfico siga siendo el incómodo cuarto del fondo a la derecha en esa complicada casa que es el Ministerio del Interior.
lunes, 2 de junio de 2008
150 días de incredulidad
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