
Más de lo mismo, pero con la confianza de saber que funciona. El director general de Tráfico, Pere Navarro, acudió el pasado lunes a unos devaluadísimos Cursos de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial. No había siquiera una veintena de espectadores y pocos de ellos eran alumnos del curso organizado por el Defensor del Pueblo. En una conferencia muy poco concreta, Navarro habló de seguir luchando en la misma línea que hasta ahora. Aunque, eso sí, con el fuerte convencimiento de que lo que se ha hecho hasta el momento ha funcionado.
Fue cauto Navarro sobre el futuro cuando dijo que lógicamente habrá que elaborar un nuevo Plan Estratégico de Seguridad Vial para el periodo 2008-2012, aunque -y esto no lo dijo él- tampoco estaría de más evaluar los resultados del plan que termina este año.
En la DGT no ha habido cambios con la nueva legislatura y nadie ha dejado de trabajar, a pesar de lo cual el departamento de Tráfico parece haberse contagiado de la desgana que transmite la generalidad del Gobierno. Como si se hubiesen agotado las iniciativas, cuando el arranque de legislatura debería ser, por puro sentido común, todo lo contrario: el pistoletazo de salida a las medidas contenidas en el programa electoral.
Y no es que la cartera de trabajo de Navarro esté vacía de contenido, ni mucho menos. Basta escucharle un rato para darse cuenta de que se trabaja en varios frentes al mismo tiempo, que en esto de la seguridad vial aún queda mucho por hacer. Precisamente, una de las características más destacadas de este director general es su hiperactividad. Sin ir más lejos, el responsable de la DGT se encuentra ahora de viaje en Latinoamérica, donde muchos gobiernos se muestran entusiasmados con el sistema de puntos y los resultados conseguidos en los dos últimos años.
En resumen, unos 45 minutos de balance y reflexiones: seguiremos con más de lo mismo, aunque con una marcha corta.
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